jueves, 7 de agosto de 2025

El pensamiento crítico en tiempos de Inteligencia Artificial

 

El siguiente texto recoge varias ideas que fueron presentadas en el conversatorio titulado “¿La integración de las IAs permiten el pensamiento crítico en el aprendizaje?” organizado en la Universidad Santo Tomás el pasado 07 de marzo. Se me pidió asumir el rol de quien cuestiona o critica su aplicación. Quiero agradecer al profesor Miller Mauricio Murcia quién aportó, desde la otra orilla, ideas que me sirvieron para ordenar posteriormente estas notas que publico aquí. Nuestro debate transcurrió de forma respetuosa y creo que al final fue importante señalar que, no se trata de asumir una postura dogmática, sino de mantenernos abiertos a cuestionar nuestras propias creencias. En una primera parte, presento la definición de pensamiento crítico que tomo de referencia, para en una segunda, relacionarla con la IA. Considero que el pensamiento crítico responde más a una etapa previa y no posterior al uso de cualquier herramienta tecnológica.

El pensamiento crítico

Fuente: sitio web Pixabay

Uno de los aspectos que más se señalan en los procesos de formación en la actualidad tiene que ver con la generación en nuestros estudiantes de lo que se llama un pensamiento crítico. Pero ¿Qué es eso del pensamiento crítico? El texto de Vendrell-Morancho & Valero (2025) hace una revisión de la evolución del pensamiento crítico en la filosofía, la psicología y la educación. Las autoras señalan que existe un interés en el campo educativo ya que se busca la formación de personas que actúen de forma racional y ética. En términos generales, se menciona que, se alude a tener la competencia para tomar decisiones informadas y participar de manera efectiva en el proceso democrático (Vendrell-Morancho & Valero, 2025).

El pensamiento crítico tendría sus antecedentes filosóficos en autores como Sócrates y su método dialéctico, en Platón quién postula su distinción entre el mundo de las ideas y el mundo material y en Aristóteles quién consideraba importante la educación en la formación de ciudadanos y la búsqueda del funcionamiento de la sociedad. Santo Tomás de Aquino en la edad media también aparece como un referente importante ya que consideraba clave la necesidad de someter a una crítica sistemática las ideas como una etapa previa y necesaria de su desarrollo (Vendrell-Morancho & Valero, 2025).

Una última consideración que retomo de esta revisión histórica se centra en el desarrollo del concepto, especialmente en el siglo XX. Las autoras citan a John Dewey como uno de los más importantes representantes y aunque él hablaba de un pensamiento reflexivo se terminó imponiendo la expresión “critical thinking”. Durante los años ochenta se trató de avanzar en la creación de consensos y la generación de pruebas que lograran medir este tipo de pensamiento. Sin entrar en detalles, es posible distinguir entre un pensamiento crítico que se aplica en la vida en general, en lo cotidiano y en contexto más específicos o delimitados a un campo del conocimiento (Vendrell-Morancho & Valero, 2025). Retengo la primera de las definiciones ya que es la que considero más importante para relacionarla posteriormente con el uso de la IA.


Fuente: Pixabay. Diseño hecho por Jackdrafahl

Una persona que tiene una disposición para el pensamiento crítico en su vida cotidiana se caracteriza por: (a) curiosidad con respecto a una amplia gama de problemas; (b) preocupación para permanecer bien informada; (c) alerta a las oportunidades para usar pensamiento crítico; (d) confianza en los procesos de indagación razonada; (e) confianza en la propia capacidad de razonar; (f) mente abierta con respecto a visiones del mundo divergentes; (g) flexibilidad para considerar alternativas y opiniones; (h) comprensión de las opiniones de otras personas; (i) imparcialidad en evaluar el razonamiento; (j) honestidad al enfrentar los propios sesgos, prejuicios, estereotipos, tendencias egocéntricas o sociocéntricas; (k) prudencia al posponer, hacer o alterar juicios y (k) voluntad de reconsiderar y revisar puntos de vista donde la reflexión honesta sugiere que el cambio está justificado (Vendrell-Morancho & Valero, 2025, p. 13).

Otro texto que podemos citar es el de Madariaga & Shaffernitch (2013) en donde se hace también una revisión del concepto de pensamiento crítico. Retengo de esa indagación una cita que se hace de Facione (1990, 2000) que lo define como “el juicio auto-regulado, para un propósito que resulte en la interpretación, el análisis, la evaluación, la inferencia y la explicación de evidencias y consideraciones conceptuales, metodológicas, acerca de criterios y contextos”. Implica, en ese sentido, interpretar, analizar, evaluar, inferir, explicar, auto-regularse, auto-corregirse y auto-examinarse. Pero, más allá de estas competencias cognitivas se menciona que a pesar de poseerlas de nada sirve si no se las apropia, sino se las usa. Por ello se requieren atributos de disposición. Entre los más importantes atributos figuran el ser inquisitivo; preocuparse por estar bien informado; confianza en el razonamiento; apertura mental con otras formar de ver; flexibilidad en relación con opiniones diferentes, comprensión del otro; prudencia y suspensión de juicios; por último, y en asuntos específicos: claridad al expresar un propósito, ordenado en el tratamiento de la complejidad, diligente en la búsqueda de información relevante, razonable al seleccionar criterios, preocupado en mantener la atención enfocada en el asunto bajo estudio, persistencia frente a las dificultades, y precisión acorde a las circunstancias del caso.

La IA y el pensamiento crítico

En 2022 tuvo un gran despliegue en los medios de comunicación la presentación de la herramienta de Inteligencia Artificial Chatgpt. Si bien existía desde hace décadas proyectos dedicados al mejoramiento progresivo de aplicaciones que simulaban conversaciones con una persona (chatbots), no se había logrado alcanzar un producto tan completo y de fácil acceso para toda la población como este. Comenzó así toda una oleada de foros, eventos, artículos, entrevistas a expertos y, no tan expertos, acerca de las amenazas y oportunidades que se generaban con la introducción de esta tecnología, tanto en el mundo del trabajo como en el de la educación. 

NASA (2016) Átomos de carbón ionizado en Orion. 

La distinción entre competencias cognitivas y atributos de disposición es clave para reflexionar acerca de las potencialidades que nos puede ofrecer la IA en los procesos de enseñanza y aprendizaje. ¿Qué tanto promovemos nosotros como educadores estas competencias y atributos? ¿Cuál es la responsabilidad de otros actores como son las mismas familias? Hoy es claro que el uso excesivo de pantallas tiene implicaciones en la salud física y mental de los niños y adolescentes; pero también se han hecho numerosas investigaciones que muestran como quedamos a merced de los algoritmos. Lejos de tener la oportunidad para comprender a los demás, nos hemos encerrado en burbujas en donde predomina el pensamiento único. Muchos de estos jóvenes llegan así a la universidad, carentes de dichas competencias y atributos.

¿Puede entonces la IA favorecer el pensamiento crítico? Considero que el pensamiento crítico es un proceso de formación que antecede cualquier uso de herramientas tecnológicas y, desde este punto de vista, no se puede eludir la responsabilidad de las familias en la formación de sus hijos. Sin embargo, es claro, que, en muchos contextos e historias de vida, ha sido la existencia de un docente o una institución de educación el factor desencadenante de procesos reflexivos que transforman vidas enteras y así se genera un circulo virtuoso cuando esos estudiantes se gradúan y constituyen sus propios hogares y educan a sus hijos de una forma diferente a la generación que le antecedió.   

Estos procesos de socialización primaria y secundaria son determinantes en la construcción de nuestra identidad. Cuando surgió internet en los años noventa del siglo pasado existió un optimismo generalizado hacia la constitución de una civilización global, democrática, fraterna y creativa. Si bien nos acercó y nos permitió conocer otras formas de ser, estar y hacer en el mundo también nos llevó a la constitución de nuevos guetos, de la promoción de fundamentalismos y de un enorme negocio que se ha ido consolidando en la medida en que nuestros datos y nuestros patrones de consumo se explotan al máximo sin que siquiera seamos conscientes de ello.  

¿Por qué habría de ser diferente con la IA si hace parte de una transformación estructural que inició hace ya varias décadas? Es claro que en el proceso de entrenamiento que hacemos de los chatbots existe un traspaso de nuestros prejuicios y de nuestras ideas que luego son replicadas. Así pues, tendremos que aprender a convivir con buenas y malas prácticas promovidas a través de dichas IAs.

Volviendo al texto de Madariaga & Shaffernitch (2013) se cita en él a Noam Chomsky (2007) para señalar que el problema de la enseñanza tradicional es que opera bajo modelos que dan prelación al aprendizaje y uso de técnicas y procedimientos en detrimento de la búsqueda de fórmulas que permitan el despliegue creativo y audaz de los individuos.

Visto desde este punto de vista una tendencia que puede tener lugar con la llegada de la IA es que muchos de los procesos educativos terminen promoviendo el uso de estas herramientas y nada aporten a la generación del pensamiento crítico. Como señala organizaciones como la Foundation for Critical Thinking la promoción de este tipo de pensamiento requiere de un trabajo colaborativo, entre los diversos actores que componen un proceso pedagógico, en donde nos hagamos conscientes de la forma en que nuestro pensamiento influye en la manera como vemos el mundo. Cuando no se es consciente de él carecemos de la capacidad de identificar problemas en dicha interpretación y en consecuencia no estamos dispuestos a revisarnos y cambiar.

El pensamiento crítico implica un alto grado de responsabilidad para con uno mismo. Implica que nos cuestionemos sobre nuestras ideas, que reconozcamos cuando estamos equivocados y que estemos a la altura para corregir y cambiar de postura. ¿Tenemos esa capacidad? ¿Podemos delegar esa responsabilidad en una empresa que se ha quedado con todos nuestros datos para lucrarse y vender esa información para manipularnos? Es importante recordar que detrás del aprendizaje están los intereses comerciales de las empresas que han invertido en estas tecnologías. ¿Cómo enfrentar ese riesgo de manipulación de nuestras vidas? ahora consumimos herramientas gratuitas que en sus versiones free no nos van a permitir un aprendizaje volcado al pensamiento crítico. Y replicando esta tendencia de dependencia tecnológica vamos a tener que asistir una replicación de un mundo de Inteligencias Artificiales de acuerdo con el tipo de formación de base de quienes usaran esas herramientas en el futuro.

Cuando los estudiantes no reconocen el rol importante que juega el pensamiento en sus vidas, pierden el control sobre él. Incluso pueden ser víctimas y terminar atrapados en una situación que les puede traer más pérdidas que beneficios. Es por eso por lo que antes que aprender a manejar una herramienta como la IA se requiere aprender a controlar y aprovechar de manera provechosa nuestro propio pensamiento. 

Si bien ese potencial se puede desarrollar gracias al acompañamiento de un docente, existe una parte muy importante que recae en el mismo estudiante durante su proceso de aprendizaje. Se trata de unas habilidades o destrezas intelectuales. Algunas soluciones implicarían la evaluación de los docentes, pero también la aplicación de nuevos modelos de enseñanza. En cuanto a este segundo aspecto, se señalan los modelos basados en problemas. Sin embargo, esa propuesta no está presente ni en el nivel primario, ni en el secundario e impacta, por último, en el perfil de los estudiantes que llegan a la universidad. Habilidades como la lectura comprensiva son muy bajas en la actualidad. Creo que aquí va un argumento más de crítica ya que el uso de la IA va en contra de la generación de un hábito de lectura. Las respuestas rápidas, las posibilidades de síntesis o la asimilación de respuestas sin siquiera indagar por las fuentes de donde proviene la información impide que esa herramienta fomente la generación del pensamiento crítico. La lectura atenta implica tiempo y concentración mientras que la IA ofrece inmediatez y superficialidad.

El dictado. 1891. Demetrio Cosola.

Madariaga & Shaffernitch (2013) proponen centrarnos en el desarrollo de habilidades no cognitivas (donde se incluyen aspectos actitudinales de pensamiento crítico).  El problema está en suponer cierta madurez cuando estos estudiantes carecen del pensamiento crítico, o peor aún, suponer que el aprendizaje de una técnica va a llenar ese vacío. Retomando, por ejemplo, los atributos de disposición para un pensamiento crítico planteo estos interrogantes:

¿Cómo formar personas inquisitivas si los prompt que usamos son construidos a partir de nuestros prejuicios? ¿Cómo promover estar bien informado si la lectura de periódicos baja y las personas se informan por redes como X, Tik Tok o Instragram? Antes podíamos reclamar a una empresa o institución, pero hoy son personas (influencers o generadores de contenido) la principal fuente y nunca cuestionamos de dónde provienen sus ideas. Los análisis académicos que requieren tiempo y análisis desde diversas perspectivas ceden terreno ante el rumor, la desinformación.

¿Cómo promover la confianza en el razonamiento si el uso excesivo de la IA mina la confianza en nuestras propias ideas, a menos que sean validadas por chatgpt? ¿Cómo promover la apertura mental en relación con otras formas de ver? esta es una actitud que se pierde cuando tenemos herramientas que giran sobre una sola idea y la repite hasta el cansancio.

¿Cómo promover la flexibilidad en relación con diferentes opiniones cuándo hoy predomina el matoneo a quien se atreve a cuestionar los argumentos del otro? No se considera que exista algo que aprender en quién es diferente a mí. Asistimos ahora a una situación en donde se nos exige comprender al otro, pero carecemos de esa habilidad para mostrar reciprocidad en la acción. Todo termina girando en torno a nuestro ego y deseo de reconocimiento. Se pierde la capacidad de empatía o se hace selectiva solamente en función de quién es considerado como el más victimizado.

En suma…

Para finalizar, no creo que estos atributos de disposición se generen con la IA. Responden más a los procesos de socialización que tal vez no son exclusivos del colegio o la universidad. Se trata de actitudes que deben promoverse en todo ámbito de la vida humana.

Cierro con una reflexión que me ha animado a ser docente. He crecido es un país en donde el pensamiento sectario y extremista ha cobrado la muerte de millones de personas. Conscientes o no han sido víctimas de nuestra incapacidad como sociedad de ver en el otro una oportunidad para crecer y no solo una amenaza.

Hace poco leí una columna escrita por Julián de Zubiria en el periódico El Espectador en donde hace una reflexión acerca de la ley 2491 que busca incorporar en los proyectos educativos institucionales el componente de competencias socioemocionales. Si bien se reconoce la importancia de la ley al reconocer el problema de la salud mental de los niños y adolescentes en los centros de educación se queda corta para enfrentar el problema central de la educación en Colombia. Ese problema radica nuevamente en un sesgo cognitivo que permea la visión promovida por instituciones como el Ministerio de Educación Nacional. Prestar importancia al cuidado emocional, el cultivo de la empatía y la autonomía deberían ser el eje central de los procesos de formación. De nada sirve querer enseñar a programar y construir algoritmos si los jóvenes carecen de la capacidad para comprenderse a sí mismos y a los demás. Si este es el reto en la enseñanza primaria y secundaria ¿Qué rol les cabe a las universidades?

Referencias

De Zubiria, J (2025) ¿Es pertinente una ley para promover la educación emocional? El Espectador. Disponible en: https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julian-de-zubiria-samper/es-pertinente-una-ley-para-promover-la-educacion-emocional/

Madariaga, P & Schaffernitch, M (2013) Uso de objetos de aprendizaje para el desarrollo del pensamiento crítico. Revista de Ciencias Sociales vol. XIX, número 3, pp. 472-484. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28028572010

Vendrell-Morancho, M., & Valeero, A. (2025) Cartografía del pensamiento crítico: principales aportaciones para repensar la educación. Educação e pesquisa, vol. 51., pp. 1-20. Disponible en https://doi.org/10.1590/S1678-4634202551278119es

lunes, 24 de marzo de 2025

Esa luz que está al final del túnel

Introducción 

Era un niño cuando vi por primera vez la serie Cosmos. A finales de los años ochenta se trasmitía en los canales de televisión pública en Colombia y aunque no recuerdo bien el orden de los programas sí puedo recordar algunos temas que llamaron mucho mi atención. Por ejemplo, aquel capítulo en donde se hablaba acerca del sol y se narraba la evolución de las estrellas, el cómo surgían y cómo era su final. Se hacía un cálculo de la vida de estas estrellas y se nos pedía imaginar cómo sería su final, ese último día en que dejaría de existir y del cómo ese evento impactaría la vida en el planeta tierra. Creo que fue ese programa de ciencia el que trajo por primera vez a mi mente la idea de la muerte, es decir, de la existencia de un final. Me preguntaba que quedaría después de que el sol explotara y dejara de salir por el horizonte. 

En aquel tiempo ya había leído también el texto de Alexander Oparin llamado el Origen de la Vida. En este pequeño libro se narraba la evolución de nuestro planeta y los procesos químicos que llevaron al surgimiento de la vida en la Tierra. Saber de la existencia de los dinosaurios, del surgimiento de la vida en los mares, del tiempo transcurrido hasta que surgieron los primeros homínidos fue algo que pasó inadvertido para mí en ese instante, pero con el paso de los años fue influyendo acerca de lo que consideraba era esa relación entre ciencia y religión. 

Hace unos meses encontré en una librería El Cerebro de Broca una obra escrita por Carl Sagan, el mismo que presentaba la serie Cosmos. Ya había tenido -como adulto- la oportunidad de ver de nuevo la serie completa gracias a las posibilidades que nos daba el internet, sin embargo, poco conocía de sus libros. Compré el libro y aunque demoré en iniciar su lectura fui avanzando noche a noche en la revisión de los capítulos en donde se abordaban diferentes temas científicos. Si bien se trataba de discusiones elaboradas en los años setenta del siglo pasado existían muchos aspectos que trascendían el tiempo y seguían teniendo plena validez. 

El universo amniótico 

El último capítulo del libro de Sagan se titula el universo amniótico. Allí se propone abordar desde una perspectiva científica las experiencias de aquellas personas que han estado muy cerca de la muerte y que aluden a situaciones como la de verse a sí mismas para luego ascender al cielo. La hipótesis que plantea Sagan es que todos hemos vivido ya una experiencia previa que se rememora en ese momento de muerte y que correspondería al nacimiento. En sus propias palabras se trata de una “sensación de vuelo; el paso de la oscuridad a la luz; una experiencia en la que, al menos en algunas ocasiones, puede entreverse una figura heroica, bañada en resplandor y gloria” (Sagan, 2019, p. 414-5). 

Para analizar esta hipótesis se nos presentan los trabajos de Stanislav Grof quién se dedicó a estudiar lo que se llamarían episodios perinatales, es decir, previos y posteriores al nacimiento. En contraposición a estos tenemos los estudios peritanáticos relacionados con la muerte. Ahora bien, a continuación, describo los cuatro estadios perinatales identificados por Grof:

Da Vinci (1510) Representación del feto en el útero
Da Vinci (1510) Representación del feto en el útero


Estadio 1: el de la complacencia dichosa del niño en el seno, libre de cualquier ansiedad y centro de un pequeño universo oscuro y caliente, un cosmos en una bolsa amniótica. Se dice que en este estadio el feto experimenta algo parecido a un éxtasis oceánico descrito por Freud como una de las fuentes de sensibilidad religiosa. Sería como un edén en donde prácticamente se vive esa sensación de estar fundidos con el universo. 

Estadio 2: es cuando se inician las contracciones uterinas. El universo parece pulsar, un mundo benigno convertido de repente en una cámara cósmica de tortura. Se describe al feto estando en una situación en donde su cosmos se ha vuelto contra él proporcionándole una agonía en apariencia sin fin. Sería una experiencia traumática que no se quiere guardar en la memoria pero que puede aparecer en los años por venir y manifestarse bajo conductas destructivas en un mundo impredecible e incierto. 

Estadio 3: es el final del nacimiento y se caracteriza porque el feto ya introdujo su cabeza en el cérvix y aunque está con los ojos cerrados percibe un túnel iluminado en su extremo y advierte el radiante esplendor del mundo extrauterino. Se menciona que efectivamente la experiencia para el feto de descubrir la luz habiendo vivido hasta ese momento en la oscuridad debe constituir una experiencia profunda y hasta cierto punto inolvidable. Y ahí es cuando, aún sin el sentido de la visión desarrollado, advierte también una figura parecida a un dios, rodeada de un halo de luz (una comadrona, un médico o el padre) y es así como el bebé vuela desde un universo intrauterino y se eleva hacia las luces y los dioses. 

Estadio 4: momento posterior al nacimiento y cuando ya se ha disipado la apnea perinatal, cuando la criatura es fajada y cubierta, acariciada y alimentada. 

Carl Sagan llama la atención sobre la importancia que tienen esas experiencias por tratarse de las primeras que se vivencian por los seres humanos. Aunque no se puede generalizar teniendo en cuenta que no todos nacen por partos naturales (muchos nacen por cesárea) sí sirve para plantear hasta donde esta experiencia es la que sirve de referencia cuando se tienen situaciones cercanas a la muerte y más aún de entender el surgimiento de las religiones. 

El origen y la naturaleza de la religión 

Retomando la propuesta de los cuatro estadios ya descrita se nos ofrece por parte de Sagan una primera idea: la promesa que hacen las religiones de que podemos volver al estadio 1, es decir, la posibilidad de alcanzar la unidad con el universo. El Estadio 2 se asocia con la fascinación occidental por el castigo y la redención y el Estadio 3 se parecería a una experiencia común recuperada en algunas epifanías religiosas, como en esas experiencias cercanas a la muerte. 

Sagan recupera de la revisión que se hace de las religiones la existencia de dos tipos de actitudes ante los principios religiosos. Por un lado, están los creyentes, que a menudo son crédulos y que aceptan a pies juntillas una religión recibida aun cuando pueda tener inconsistencias internas o estar en grave contradicción con lo que sabemos con seguridad acerca del mundo externo y de nosotros mismos. Por otro lado, están los escépticos estrictos que consideran que todo este sistema es un fárrago de tonterías propias de débiles mentales. Ahora bien, tienen estos conocimientos místicos algún significado. Si hay muchas religiones estúpidas ¿Por qué tanta gente cree en ellas? 

Más allá de aludir a estructuras opresoras se plantea como explicación que las religiones nos ponen en contacto con un conocimiento que es nuestro, algo profundo y melancólico: algo que todos consideramos central para nuestro ser. En palabras de Sagan 

“Mi propuesta es que ese miedo común es el nacimiento. La religión es mística en lo fundamental, los dioses son inescrutables, los principios son atrayentes, aunque poco firmes, porque…las percepciones borrosas y las premoniciones vagas son lo más que pueden alcanzar los recién nacidos” (pág. 421-2) 

En suma, el núcleo místico de la experiencia religiosa es un intento atrevido y defectuoso de tomar contacto con la experiencia más temprana y profunda de nuestras vidas, así pues, las religiones buscan en sus núcleos resonar con la experiencia perinatal. 

Da Vinci (1510) Estudio anatómico de los movimientos del hombro y cuello
Da Vinci (1510) Estudio anatómico de los movimientos del hombro y cuello

Una advertencia que es necesaria en este punto se refiere al hecho de que los planteamientos de Sagan intentan ir más allá de las oposiciones entre fieles creyentes y ateos. Tampoco se trata de reducir la Teología a una cuestión fisiológica. La invitación que hace el autor es a mirar estas interrogantes con mente abierta, valiente e indagadora. Nos exhorta para no volvernos arrogantes frente a las cosmologías populares puesto que incluso si se trata de explicar racionalmente el origen y destino del universo pueden verse analogías con la interpretación de los estadios ya presentada antes. Su conclusión se centraría en relacionar todas esas interpretaciones con nuestros orígenes personales, con esa metáfora amniótica. 

¿Puede existir entonces una asociación entre experiencias perinatales personales y modelos cosmológicos particulares? ¿Sería posible entonces que quienes nacen por cesárea hayan concebido una cosmología de Estado Estable? Desde la psiquiatría podría existir entonces una relación entre esas formas posibles de origen y evolución del universo con las experiencias perinatales humanas. ¿Se reduce nuestra creatividad a esa experiencia y por ende está sesgada la manera en que comprendemos el universo al asociarla al nacimiento y la infancia? La última pregunta de Sagan es la más desafiante ¿O acaso las observaciones que vamos realizando nos obligarán gradualmente a acomodarnos y a comprender ese amplio y temible universo en el que flotamos, perdidos y valientes, siempre indagando? 

Una reactualización a partir de la neurociencia 

El capítulo que estoy describiendo finaliza señalando como conclusión que detrás de la experiencia perinatal se esconde esa situación que todos vivimos y que alude a la separación de nuestras madres. Por muy penosos que puedan parecer son esenciales para la continuidad de la especie humana y plantea que es por ello por lo que existe tanta fascinación con los vuelos espaciales. Estamos en un proceso de crecimiento que tiene como origen un periodo de idilio entre la ciencia y la religión. 

Da Vinci (1517) Un dragón fantástico
Da Vinci (1517) Un dragón fantástico

Ahora bien, una de las cosas que más llamó mi atención fue asociar entonces esa experiencia del túnel y la luz al final de este no como señal de muerte sino de vida. Ha sido por ello que me he animado a escribir esta nota en el blog. Sin embargo, durante estas semanas me topé con un video realizado por la BBC en dónde se nos presentan los resultados de estudios basados en la neurociencia que buscan explicar lo que pasa en el cerebro cuando se está muriendo. En un momento como el actual en donde ya se está abusando de las tesis biologicistas me llamó mucho la atención los resultados a los cuales se llegaban y que tanto podían explicar las hipótesis planteadas unos cincuenta años atrás por Carl Sagan. 

Creo que esta explicación se acerca más a una hipótesis que el mismo Sagan referenció en el Universo Amniótico y que se refiere a las alucinaciones. Se trata de asociar esas vivencias a situaciones generadas por el consumo de sustancias anestésicas disociativas. El mismo Grof ya citado antes habría usado ya en los años treinta del siglo pasado sustancias como el LSD con sus pacientes para recordar episodios perinatales. 

En el video de la BBC se citan los trabajos de la científica Jimo Borjigin, vinculada a la Universidad de Michigan. La tesis principal es que el cerebro no se apaga de inmediato al morir, sino que entra en un estado de hiperactividad. Según los resultados de varios estudios publicados desde 2013, hechos con ratas en el laboratorio, se podrían verificar que si bien la muerte clínica tiene lugar cuando el corazón deja de latir existe un lapso de tiempo antes de que el cerebro se quede sin oxígeno y, por lo tanto, se puede identificar una alta actividad de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. 

En 2023 se publicaron los resultados de una investigación realizada con seres humanos y allí se constató efectivamente una alta actividad cerebral concentrada en ciertas zonas del cerebro (la unión temporoparietal occipital para ser más exactos) que están asociadas con la consciencia, los sueños y las alucinaciones visuales. No obstante, el estudio se realizó con cuatro personas y solo dos de ellas registraron esa alta actividad. Como se puede apreciar esta lectura nos plantea que las experiencias que parecen extracorpóreas tienen lugar entonces en el cerebro. 

Estas dos lecturas científicas nos permiten lanzar entonces hipótesis de fenómenos que podrían utilizarse para desacreditar las interpretaciones más religiosas. Sin embargo, creo que la advertencia de Carl Sagan sigue siendo válida ahora que parece explicarse todo desde la neurociencia. Si bien las religiones pueden aparecer como contrarias al discurso racional y al argumento razonado debemos tener en cuenta que, al ser conscientes de la muerte, de nuestra muerte, valoramos la posibilidad de supervivencia, de poder mejorar el mundo, de tener hijos que estarán cuando ya no estemos o, de crear grandes obras para que seamos recordados. Pero también hay la posibilidad de que exista un alma más allá del fallecimiento del cuerpo. 

Referencias 

BBC News Mundo (2025) Qué pasa en el cerebro cuando estamos muriendo: lo que descubrió una neurocientífica de ese momento. En: https://www.youtube.com/watch?v=Fl2xPTaBJW0 

Oparin, A (1977) El origen de la vida. Ediciones Suramérica. Bogotá 

Sagan, C. (1974/2019) El cerebro de Broca. Reflexiones sobre el apasionante mundo de la ciencia. Booket Ciencia. Editorial Planeta, España.

Imágenes de Leonardo Da Vinci tomadas de Zollner Frank (2016) Leonardo Da Vinci. Obra pictórica completa y obra gráfica. Taschen,

Un lugar para estar en este universo

Hola a todas aquellas personas que por accidente o de forma premeditada lleguen a este blog. 

Me llamo Hernando Sáenz Acosta y he decidido crear este espacio en internet para compartir pequeños textos en los cuales presento algunas de las ideas que me provocan la lectura de diferentes textos académicos como literarios que trabajo en mis clases o que hago por el simple placer de leer y escribir. 

Si desean conocer otros textos pueden consultar mi primer blog llamado Desde la Antigua Bacatá. Allí se encuentran los textos escritos entre 2007 y 2024. 

Como ha sucedido en el pasado utilizo estos espacios solo con el fin de compartir reseñas o pequeños ensayos que se escriben con lapsos de tiempo que a veces pueden ser muy prolongados. 

Pido paciencia al lector y su comprensión y tolerancia cuando sus puntos de vista sean distintos a los que comparto aquí. Empiezo entonces este transitar en el laberinto

El pensamiento crítico en tiempos de Inteligencia Artificial

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